sábado, 19 de julio de 2008

A vueltas con el loro

Esta semana el loro ha estado especialmente activo. Ya no me ignora y al pasar por su lado me hace ruiditos como al resto de transeuntes. La novedad, es que ha aprendido a reproducir el pitido de los camiones y camionetas cuando van marcha atrás, con la consiguiente molestia que os podéis imaginar.

Por cierto, ayer me obsequió con una lograda imitación de una tragaperras al pasar por su lado.

Diantre de bicho.

domingo, 13 de julio de 2008

La cosa esa del cine

Aunque creo que ya lo he comentado más de una vez, lo mío es el cine. Si, ya se que trabajo de puto informático (entiéndase puto en referencia a que los informáticos tenemos que prostituir nuestro trabajo todos los días), pero lo que de verdad me mola a mí es el cine. No solo verlo, me gustaría dedicarme a ello.

Tengo suerte, hace tiempo que estoy metido en una asociación en la que me puedo dedicar a los trabajillos audiovisuales. Somos como una gran familia, y no nos falta de nada, tenemos al gay, al tuno, al tunante, etc XD. Bien, el caso es que gracias a este gente he podido estar en varios rodajes, y compartir el glamour del cine....Glamour?

No, si algo se aprende, es que en el cine no hay glamour. Quizá hay glamour en Hollywood, y quiza las estrellas tienen glamour. Pero en España, y en los rodaje s de presupuesto zero, no lo hay. Lo mas normal es estar apelotonado todo el día, haciendo trabajos eminentemente físicos, como aguantar focos, subir cajas 5 pisos sin ascensor, etc. Y también te acostumbras a mear detrás de unos arbustos, a comer comida basura de verdad (patatas fritas, croissants, etc). Como véis, ¡todo un lujo lleno de glamour!

Eso si, luego, cuando estás una noche en una disco, y le estas entrando a una chica, y le dices que trabajas en cosas del cine...ah, ese momento, cuando se le abren los ojos. ¡Eso no tiene precio! (para todo lo demás, MasterCard)

jueves, 10 de julio de 2008

La Insportable Levedad de la Mirada del Loro

Cuando salgo de casa todas las mañanas, una de las primeras cosas que veo es a un loro.
De camino al metro o al bicing, hay un restaurante (gallego, como no) que de la puerta cuelga un loro en una jaula. Me había olvidado de él porque durante el invierno el loro no sé dónde está, lo deben guardar dentro para que no pase frío o lo deben dejar en casa, pero en verano y primavera, el loro se pasa el día ahí, y se deja notar. Vaya que si se deja notar.

En mi (corta) vida nunca antes había "tratado" con un loro. Bueno sí, una vez en un cámping una pareja al lado de nuestra tienda de campaña tenía un loro con ellos. Pero ese loro era simpaticote y muy tranquilo. De tanto en tanto hablaba con los dueños pero se pasaba el día meciéndose en su balancín y ya. Éste en cambio, no, éste es un loro de bar. Un terremoto, vamos, que no para quieto. Tiene una mirada de cabroncete que no puede con ella y no para de entretenerse con la gente que pasa por la acera (que por otra parte, el pobre, no es que tenga muchas más cosas que hacer). Pero parece pasárselo bien.

El bicho es un tanto peculiar. Si tú le miras, él te mira, y tienes la sensación de que está mirando tu alma. No es como un perro o un gato cuya mirada está vacía. El loro te mira. Y a veces tiene cosas que parecen humanas, como la costumbre de girar la cabeza cuando te observa como si mostrara interés... Y cuando no observa, se dedica a hacer "ruidos" cuando la gente pasa. Lo bueno es que hay mucha gente que no sabe que el loro está ahí y se lleva unos buenos sustos ante las insolencias del bicharraco.

Recuerdo una mañana que una mujer (de cadera ancha, muslos anchos, brazos anchos... ya me entendéis) pasó por delante del loro y a éste no se le ocurre otra cosa que silbarle. Pero no silbó como silban otros pájaros, no, silbó con picardía. Con mala leche vamos. El tono del silbido era el típico que si no sabes que te lo hace un loro, te lo tomas a mal. Y la mujer pilló un rebote impresionante, y miraba para todos lados a ver quién le había silbado... hasta que se dió cuenta que había sido el loro. Entonces se puso roja y siguió andando. Cuando pasé yo por delante del loro allí estaba, mirándome con su mirada inquisitiva y a la hora pasota. Sólo le faltaba sonreir y haberme dicho: "Has visto como vacilo a la gorda?".

Luego está cuando le da por imitar un ruido de alarma o a algún otro bicho. Incluso le vacila a los perros que muchas veces se llevan unos buenos sustos. De hecho creo que él es consciente de que está medio escondido y la gente no le ve y disfruta, deliberadamente, haciendo ruidos para sorprender a sus víctimas. Vamos, sólo le falta ponerse a reir como Pulgoso cuando la gente da saltos. Encima, si alguien, alguna vez, después de la sorpresa, se le acerca desafiante, él se pone más chulo todavía y abre las alas de forma provocadora mientras grazna. Está hecho todo un personaje.

La cuestión es que ahora parece que se ha acostumbrado a mí. No tengo ni idea si un loro acaba por reconocer a la gente o qué, pero a mí ya ni me silba (habré perdido el sex-appeal?) ni me hace ruiditos. Simplemente, me mira; me escruta, y pasa de mí.

Pero en general le debo unas cuántas risas de buena mañana. Hay veces que pienso cómo un loro puede ser tan hijo de puta (con perdón). Está ahí, pasota de la vida, divirtiéndose con la gente que pasa, meciéndose en su columpio y cuando le rota, comiéndose unas pipas. Pero en el fondo me ha acabado por llamar la atención de tal forma, que cada día me descubro pensando de camino al metro, que estará haciendo hoy? y no hace nada, está ahí y me mira.

En definitiva, es un pequeño cabroncete con una buena "filosofia de vida" (si se puede decir así) que en el fondo, me cae bien. Todo un personaje.

viernes, 13 de junio de 2008

Tanti Aguri!!

Hace tiempo que no escribía y no había podido, todavía, publicar algo que nos hace especialmente ilusión a todos los del piso... la Mamma y el Luigi se casan!!! y lo mejor de todo... es que vamos a ir a Italia de bodorrio!

Llevamos unos días planeándolo todo. Le he enseñado fotos a David para que sepa cuáles son los monumentos más importantes de Italia y que, por tanto, de dónde NO puede recoger "piedrecitas" como las llama él. María, obviamente, se ha decantado por la moda fashion, y ya sueña con conocer a Dolce & Gabanna, mientras el Monty ha puesto su punto de mira en las italianas...

Pues eso, felicidades parejita, y no os estreséis mucho este año con los preparativos :)

Para acabar, una típica canción italiana de celebración: tanti aguri a té tanti aguri a té tanti aguri a té tanti aguri a té (y repetir hasta el infinito y más allá; sí lo sé, que sosos son estos italianos! ;))

Symphony of Destruction

Hace días que no para de llover en Barcelona. Cada dos-tres días llueve. Y bien que nos alegramos todos, porque la cosa se estaba poniendo fea hasta llegar al punto de empezar a hacer "mini-trasvases" que no contentaban a nadie. Así que la llegada de las lluvias ha sido como volver a renacer: Barcelona está más bonita que nunca (verde a no poder más) y su aire vuelve a ser respirable; el ambiente se ha limpiado de polución y en definitiva, se hace mucho más agradable disfrutar de estos días. Si ya es de bonita de por sí, esta primavera está siendo especialmente agradable.

Y a eso hay que sumarle el redescubrir ver llover. Me he pasado varios días, como un tonto, viendo caer agua del cielo. Supongo que un gallego, un noruego o un holandés deben pensar que soy gilipollas, pero hablando con la gente de Barcelona, se puede decir, que en general, en esta ciudad se ha vuelto a redescubrir ese viejo placer: sentarse y ver llover. Sin más. El olor a tierra mojada y algo tan espectacular como la lluvia por fin vuelven a atraer nuestra atención. Y es que muchas veces no se valora lo que uno tiene hasta que falta!

Y bueno, diréis, y a que viene ésto con el título del post? pues viene a que mi departamento (y por tanto mi despacho) está casi a las afueras de Barcelona, subiendo por una pequeña montañita que en el último tramo, está a medio asfaltar todavía. Hay un pequeño sendero de cemento que se cuela hasta el corazón del campus nord y a los lados, tenemos matorrales, tierra y en definitiva, campo.

"Vale sí, y que tiene eso de simfonía de la destrucción?, llueven bombas en Barcelona?" Obviamente no. Pero en estos días de lluvia, los caracoles han aparecido en todo su esplendor. Todo el campo está lleno de caracoles, y muchos de ellos, atraviesan, diligentemente, el sendero de cemento que conduce hacia el campus; resultado: cientos de cuerpecillos babosetes inertes aplastados se extienden por el camino; fruto del sadismo o el despiste de los transeúntes.

Y no voy a caer en la gracia de discutir las razones filosóficas de porqué el caracol cruzó la carretera (pues porque el matorral de enfrente alberga un par de ensaladas silvestres ocultas, que les llaman como las sirenas a Ulises -con la diferencia de que ellos no tienen manos para atarse a un mastil-) sino en que me di cuenta de este detalle cuando estaba escuchando en mi flamante mp4 Symphony of Destruction de Megadeth. Da que pensar lo peligroso que puede ser el instinto de cualquier ser hoy día si se cruza con nosotros...

"Just like the pied piper
Led rats through the streets
We dance like marionettes,
Swaying to the symphony...
Of destruction"

Os adjunto un vídeo en youtube y la letra para que veáis qué irónico puede a llegar a ser el destino:

Megadeth - Symphony of Destruction

Lyrics

jueves, 8 de mayo de 2008

Rambo es como Gandalf

Aunque parezca extraño, he llegado a la conclusión que Rambo, el torturado veterano de Vietman, comparte una curiosa característica con nuestro entrañable mago de pelo cano. Os preguntareis...hace Rambo magia? (Comunista...Noooo... puedeeeeeees... pasaaaaaaaaar!!!). Tiene Gandalf afición por las armas? (Especialmente las flechas explosivas). No, no es nada de eso. Simplemente, los dos anuncian desgracias allá por donde pasan.

Al pobre Gandalf no le quieren en ningún lado, ni en la comarca, ni en Rohan, ni en Gondor, por que creen que trae las desgracias con él. Que oye, no es que vengan con él, es que el pobre es un poco rancio, y solo se acerca a ver a sus amigos cuando sabe que están a punto de darles chope.

Y con Rambo, por lo visto, pasa lo mismo. En la tercera parte le dio por darse un paseo por Afganistán, y a los pobres les han caído una guerra civil, el gobierno talibán, la intervención de la Otan, Al-qeda, etc. Pues ahora le dio por visitar Myammar, la antigua Birmania, en su última aventurilla geriátrica. Y de momento a los birmanos, que ya estaban puteados los pobres, les ha caído la represión militar ante las protestas de los monjes budistas, y pam!, esta semana uno de los peores ciclones de los últimos cien años. Imaginaros que la próxima pasara en nuestro país!, yo pondría mi culo en un lugar seguro! Que viene Rambo a liberarnos!